EL LEVANTAMIENTO QUE NO FUE

  • El Levantamiento de Valle y los fusilamientos de José León Suárez |

Si todo salía bien, a las 23:00, las transmisiones radiales serían interrumpidas para lanzar un comunicado. Para ese entonces, se estaría llevando a cabo una pelea de boxeo en el Luna Park y no sería poca la gente que estaría escuchando desde sus casas. Esa noche del 8 de junio de 1956, un comando cortaría la señal para denunciar que la Argentina vivía «una cruda y despiadada tiranía» que excluía a la fuerza mayoritaria e incurría en una «monstruosidad totalitaria». Que los militares que habían tomado el poder abolían la Constitución para borrar de un plumazo el artículo que impedía la entrega «de los servicios públicos y las riquezas naturales”. El plan estaba a cargo de un grupo de militares peronistas encabezados por Juan José Valle y Raúl Tanco. Y la lectura del comunicado era la señal para dar inicio al levantamiento.

Un año atrás, las fuerzas militares sobrevolaban la Plaza de Mayo y bombardeaban a la población. El saldo sería de cientos de civiles muertos y heridos y la toma del poder unos meses después. Para ese entonces, el presidente Perón se iba al exilio y una dictadura quedaba a cargo, dispuesta a implantar un nuevo modelo político-económico. Entre varios propósitos, uno era el de erradicar al peronismo de la vida política, una tarea poco sencilla dado que gran parte del pueblo apoyaba a Perón en las calles y en las urnas. De este modo, tras proscribir al partido y prohibir hacer referencia a cualquier expresión que lo representase, se sembraba una semilla de odio que, en poco tiempo, comenzaba a dar sus frutos.

Pero ese 8 de junio algo estaba por fallar. El plan había sido descubierto por infiltrados y la dictadura había optado por dejar que avanzaran para luego poder actuar. Por eso, la noche anterior, Aramburu había dejado listos los decretos para que, una vez comenzado el día 9, se aplicara en todo el territorio nacional una Ley Marcial. De ese modo, cuando Valle diera el primer paso, las fuerzas represivas tendrían justificado su accionar. Sin embargo, a pesar de que lo planearon con tiempo, un detalle importante cambiaría los hechos: el levantamiento se iniciaría durante los últimos minutos del día 8. Para cuando el reloj marcó las 00.00 h, sin que ningún medio informara a la población, se ponía en vigencia la ley. Nadie estaría al tanto de lo que ocurría.

Para ese entonces, comenzaban uno de los hechos más aberrantes de la dictadura: más de 9 civiles secuestrados y 18 militares serían fusilados. Doce personas serían trasladadas a los basureros de José León Suárez y asesinadas por la Policía bonaerense. Siete lograrían sobrevivir, hechos que Walsh narraría en Operación Masacre. Con respecto a Valle, decidiría entregarse tras previamente negociar con Aramburu que no sería fusilado. Pero no tardaría en enterarse de que el dictador no cumpliría su palabra. Tras conocer su destino, Valle dejaría un último escrito donde le diría a los fusiladores que, «aunque vivan cien años, sus víctimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse». Años después, sus presagios se harían realidad.